Vista panorámica de Medina del Campo
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Medina del Campo. Villa histórica, monumental, escultórica y paisajística
Villa de las Ferias

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Vd. se encuentra en: Plaza Mayor de la Hispanidad  

PLAZA MAYOR DE MEDINA DEL CAMPO
La Ciudad. Conjunto Histórico Artístico
CH-A Declarado por. RD de 14.10.1978. BOE 25.11.1978


Vista aérea de Medina del Campo con su Plaza Mayor de la Hispanidad en el centro urbano
Vista aérea de Medina del Campo con su Plaza Mayor de la Hispanidad en el centro urbano

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20-02-23 - Los dos pueblos más curiosos de Castilla y León, según National Geographic

Uno de ellos se ubica en Valladolid y el otro en Burgos, y estas son las peculiaridades que los hace diferentes

Plaza Mayor de la Hispanidad de Medina del Campo

Muchos pueblos del país, además de tener una inmensa belleza, albergan grandes curiosidades en ellos. Por ello, National Geographic ha elaborado un listado con aquellos que están llenos de historias y peculiaridades en España. En total han elegido los 15 que consideran más curiosos y, entre ellos, se han colado dos de Castilla y León: uno ubicado en Valladolid y el otro en Burgos.

Medina del Campo

En el puesto número tres destaca Medina del Campo y su inmensa Plaza Mayor. Tiene el conocido Castillo de la Mota en lo alto. Un lugar que nadie se puede perder cuando visita esta localidad vallisoletana dado que está declarado Bien de Interés Cultural desde 1904. La gran fortaleza del siglo XV servía para defender Medina del Campo y salvaguardar los archivos más importantes de la Corona de Castilla.

Pero es que, si algo destaca precisamente de esta villa es su Plaza Mayor y el gran espacio que ocupa. Concretamente tiene 8.500 metros cuadrados. Esa es la superficie que comprende y que le hace convertirse en la más grande de España, superando a la de Madrid o a la de la provincia colindante: Salamanca.

Así es. Este municipio ubicado a unos 55 kilómetros de la capital, es considerado uno de los más peculiares. La plaza se divide en dos polígonos. Uno que está vacío y es rectangular, con un monumento dedicado a las ferias que antiguamente tenían lugar en la plaza. El segundo cuenta con tres edificios que representan a los tres poderes que en algún momento ejercieron influencia y poder en el pueblo: la iglesia de la Colegiata de San Antolín, la corona con el Palacio Real Testamentario y la política con la Casa Consistorial.

Valdepuesta
Valdepuesta

Valdepuesta

Valdepuesta es la cuna del español por excelencia. Solo tiene una veintena de habitantes actualmente, pero no cabe duda de que es uno de los mejores rincones de la provincia de Burgos. Se ubica en la comarca de Las Merindades a tan solo 35 kilómetros de Miranda de Ebro y a 100 de la capital. 

Este lugar es un hito lingüístico excepcional dado que fue el sitio donde se encontraron los primeros vestigios de la lengua española, que se remontan al siglo IX. Así lo demuestran los documentos monásticos mezclados en latín y castellano y que son conocidos como Cartularios de Valpuesta.

Están guardados en el Archivo Histórico Nacional y, recientemente, han sido señalados por los expertos de la Real Academia Española como los más antiguos que se habían encontrado en el Monasterio de San Millán de la Cogolla. 

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27-07-23 - La Plaza Mayor de la Hispanidad, el patrimonio arquitectónico más grande de España.

Plaza Mayor de la Hispanidad de Medina del Campo
Plaza Mayor de la Hispanidad de Medina del Campo

Testigo de grandes acontecimientos y sede de algunos de los edificios más importantes de Medina, la Plaza de la Hispanidad fue el centro del antiguo esplendor de Castilla y de la vida en la Villa hasta la actualidad.

Relacionado: Efemérides de la Plaza Mayor de Medina del Campo

Con 14.000 metros cuadrados, deponente de la vida y muerte de importantes reyes y de la muestra más relevante de mercadería de la historia, la Plaza de la Hispanidad de Medina del Campo se alza como la mayor plaza de España y una de las más grandes de Europa. Esta construcción, que alberga en su ágora los tres poderes institucionales representados en gigantes de piedra y ladrillo –la iglesia con la Colegiata de San Antolín, el pueblo en el Ayuntamiento y la monarquía con el que fuera el Palacio Real-, alcanzó su máximo esplendor cuando se convirtió en uno de los principales foros mercantiles de la época. La creación de las Ferias es uno de los motivos históricos por los que es famosa en la historia. Pero, ¿cuál es su origen?

La que pudiera considerarse como plaza del mundo, por ser el ejemplo temprano de las grandes plazas y en la que confluyeron no solo acontecimientos históricos, sino también una gran variedad de lenguas, formó parte de la obra singular de Fernando de Antequera, rey de Aragón, quien junto a su esposa Leonor de Albuquerque entregó todos sus afectos tanto a la villa como al trabajo de convertirla en uno de los enclaves más notables de la época.

El regente, que entonces residía en el hoy conocido como convento de Santa María La Real, quiso trasladar la vida del municipio del otro lado del Zapardiel, donde hasta ese momento sólo había algún convento y mucha tierra libre. Por ello, comenzó a adquirir estos suelos y trazó una recta –hoy la calle Padilla- entre la iglesia de San Miguel y la plaza hasta el punto donde quería levantar una residencia palaciega, más amplia y moderna, para los reyes, con el convencimiento de que en esta nueva zona, desde ese instante y por el resto de los siglos, correría el pueblo.

Para conseguir su propósito, diseñó una gigantesca plaza que después se tomó como modelo de ciudades como Valladolid, Madrid y Toledo. Regla en mano, estructuró el centro antiguo del pueblo –calles, plazas y callejas-, organizándolo todo en función de este inmenso foro, el nuevo palacio real –el antiguo lo había donado para convento- y el río.

Plaza Mayor de la Hispanidad de Medina del Campo
Plaza Mayor de la Hispanidad de Medina del Campo

En la plaza, comerciantes de diferentes partes del mundo se reunían en mayo y octubre para realizar sus intercambios, de tal manera que incluso en esa época se firmó la primera letra de cambio de Medina, que sirvió para consolidar el uso de este medio de pago que ya se había utilizado, en ocasiones, en otras épocas y lugares. Un hecho histórico que se conmemora a través de un monumento que, en sus orígenes, se encontraba en los jardines de la Plaza Mayor y que ahora se ubica en una de las cuatro esquinas de la misma, junto a la calle Simón Ruiz.

Con el tiempo ese tipo de encuentros palidecieron, influidos también por el traslado de la corte a Madrid. Sin embargo, en el siglo XIX se crearon unos nuevos –amparados por la llegada del ferrocarril-, como son el Mercado semanal de los domingos, el de la Feria Mayor de San Antolín y el de la Feria Chica de San Antonio, convirtiéndose en los principales mercados de transacciones de trigo y ganado lanar de España. De hecho, de ese zoco del domingo deriva la costumbre, que ha llegado a nuestros días, de abrir los comercios el último día de la semana y cerrar los jueves.

Dichos mercados atesoraron tal importancia, al igual que las agrupaciones de mercadería del municipio, que el pavimento de la Plaza de la Hispanidad los recuerda con pequeñas placas metálicas en las que, a través de símbolos alegóricos, se representan los diferentes gremios locales –mercaderes y artesanos-, puesto que cada uno de ellos tenía su lugar en las principales calles del casco histórico de la villa.

Sin embargo, el comercio no es lo único por lo que destacaba este espacio, ya que además de ser escenario de negocios y transacciones, en él se llevaron a cabo las ejecuciones de los presos hasta mediados del siglo XVIII, pero también corridas de toros y festejos taurinos de los que disfrutaban todos y cada uno de los estamentos desde las balconadas instaladas en los edificios circundantes hasta la construcción de la plaza de toros en 1949.

Entrada del encierro en la Plaza Mayor de la Hispanidad de Medina del Campo. Amalio Gombáu, 1934
Entrada del encierro en la Plaza Mayor de la Hispanidad de Medina del Campo. Amalio Gombáu, 1934

Sucesivos incendios e inundaciones disminuyeron la actividad mercantil de este enclave, y fueron transformando su aspecto original, pero en ningún caso mermaron la majestuosidad característica del lugar ni los singulares elementos que la componen. Prueba de ello son los soportales que la rodean, pues cuando los de las calles aledañas se eliminaron, sólo los de la plaza se mantuvieron, y en ellos, si se está atento, aún se pueden atisbar las muestras de las predecesoras mirillas ubicadas en las puertas de las casas, ya que, a diferencia de lo que todos conocen, hubo una época en la que estos particulares observatorios, que permiten saber quién llama a la puerta antes de abrir, se encontraban en el suelo de las salas ubicadas sobre los soportales. ¿Sabrían identificar en qué lugares se ubican citadas mirillas? En un paseo por los pórticos de la Plaza, encontramos al menos tres.

Los soportales no son las únicas piezas que forman parte del patrimonio arquitectónico y del esplendor de esta plaza. Las diferentes edificaciones que aquí se encuentran también han tenido y mantienen un papel fundamental en su trascendencia, siendo los escenarios en los que se han desarrollado algunos de los acontecimientos importantes de la localidad o, simplemente, se distinguen por la singularidad de su apariencia.

De parroquia a Colegiata

Presidenta del amplio zoco, vigilante inerte desde hace siglos del devenir de las generaciones, la Colegiata de San Antolín es la sucesora de una primitiva parroquia fundada por repobladores palentinos que llegaron a Medina amparados por su patrón San Antolín en el siglo XII. Nuevamente, el visionario Fernando de Antequera fue la primera persona que la quiso elevar a catedral o colegiata, aunque fue su nieto Fernando el Católico quien consiguió la bula papal que lo acreditaba.

Completada a lo largo de los siglos, los inicios de su construcción tuvieron lugar a principios del siglo XVI con los primeros cuerpos de la torre, para continuar con las naves y capillas instaladas en el muro que mira hacia la plaza. Palmo a palmo, el edificio religioso se fue rematando con distintos arreglos y construcciones, finalizándose en el siglo XIX.

La Plaza Mayor con la Colegiata al fondo, desde la bocacalle de Padilla. 1918-1919
La Plaza Mayor con la Colegiata al fondo, desde la bocacalle de Padilla. 1918-1919

Del muro principal existen varios elementos que llaman la atención. El balcón de la Virgen del Pópulo es una de las partes más interesantes de la fachada. Se trata del más antiguo antecedente de las capillas exteriores, tan extendidas en las iglesias y catedrales de Hispanoamérica. Se construyó como segundo altar de la capilla interior del mismo título y su función principal era dar misa desde ahí los días de mercado para que los feriantes no tuvieran que abandonar sus puestos. Asimismo, otra de las tribunas que llaman la atención en este edificio es la que se encuentra adherida a uno de los extremos de la fachada –en un cuerpo añadido- desde donde los canónigos pertenecientes a la archicofradía del Santísimo Sacramento presenciaban los festejos taurinos celebrados en la plaza.

Acela de la Mercería. En el centro de la Plaza, el templete y, al fondo, la Colegiata. Fototipia Thomas. 1918-1919
Acela de la Mercería. En el centro de la Plaza, el templete y, al fondo, la Colegiata. Fototipia Thomas. 1918-1919

Como dato curioso hay que reseñar que a diferencia de como ocurre en la actualidad, hace 400 años eran dichas agrupaciones religiosas quienes se encargaban de organizar estos eventos y quienes poseían las mejores localizaciones para disfrutar de los mismos.

La torre y el reloj de la villa son también dos de los componentes de la Colegiata que llaman la atención. Por su parte, el torreón está coronado por una estructura de hierro, y en su interior se encuentra la campana popularmente conocida como ‘María’. De los muchos toques de campanas que se llevan a cabo hay uno muy particular que se realiza a diario –un poco antes de las nueve de la mañana- en memoria de los fallecidos en el desplome de las bóvedas del templo de Nuestra Señora de Gracia, y que se denomina ‘toque del címbalo’. En cuanto al reloj, cuenta con un mecanismo del que forman parte dos carneros –ubicados sobre la esfera- que marcan los cuartos chocando las testuces en dos pequeñas campanas. Sobre ellos, una pareja de maragatos de grandes dimensiones se encargan de dar las horas en la monumental campana que está entre ambos conocida como ‘maragata’.

Cada rincón del interior de la Colegiata es un lugar en el que pararse, mirar y admirar, observar al detalle y volver en otra ocasión para seguir descubriendo. Pero si hay algo que llama especialmente la atención es el retablo mayor, pues se trata del conjunto artístico más significativo del templo y en el que confluye la obra de numerosos artistas.

Palacio Real Testamentario: cuna de reyes y de la Hispanidad

Edificado en el siglo XIII, el que ahora se conoce como Palacio Real Testamentario fue el lugar de nacimiento de grandes reyes como Fernando de Antequera –el urbanizador de Medina- y sus hijos Alfonso V de Aragón y Juan II de Navarra –padre este último del rey Fernando el Católico-. Y fue el de Antequera quien lo agrandó, edificándolo de nueva planta, de tal forma que esta vivienda palaciega llegó a extenderse desde la que se conocía como acera del ‘Potrillo’ hasta la calle del Rey y de Cerradilla. En ella, el monarca aragonés construyó las casas de los palacios que habitaron las distintas familias principales de la realeza.

Los muros de dicha vivienda fueron testigos de grandes acontecimientos, no solo de la llegada al mundo de regidores, sino también del establecimiento de la unidad monetaria de los reinos en 1497, la organización del tercer viaje colombino y, sobre todo, el testamento y muerte de Isabel la Católica; hechos ligados a dicha soberana que contribuyeron al nacimiento de la idea de Hispanidad como base y fundamento de la Comunidad de Naciones Hispánicas y por lo que la plaza hoy recibe este nombre.

La reina, que vivió aquí durante largas temporadas, convirtió este enclave en su sitio preferido de residencia; un lugar lujosamente ornamentado con techos mudéjares, tapices y numerosas obras de arte. Y es que su majestad inició en esta vivienda la colección de tapices de la Casa Real española, que con el tiempo se convirtió en la primera del mundo, ya que era una gran aficionada a la decoración y en especial a este tipo de obras de arte hechas con hilos de colores.

Palacio Real Testamentario de Medina del Campo
Palacio Real Testamentario de Medina del Campo

Tras la muerte de Isabel, la construcción prácticamente se abandonó, y algunas estancias se transformaron en lonja para mercaderes, concentrándolos a todos en un mismo lugar, de tal forma que se facilitó el cobro de impuestos y alcabalas. Fue también ayuntamiento y cárcel, de hecho, una de las reclusiones más execrables de la época, antesala de sacrificios.

Plaza Mayor de la Hispanidad de Medina del Campo
Plaza Mayor de la Hispanidad de Medina del Campo

Sin embargo, los reyes aún se quedaban en las estancias más distinguidas cuando llegaban a Medina y, si no eran ellos, eran sus esposas, como la de Carlos I de España quien, mientras su marido prefería el palacio de los Dueñas, ella era más partidaria de quedarse en el de la plaza. Y es que a Isabel de Portugal le gustaba el bullicio y la vida que rezumaba en el centro de ciudades y pueblos, algo que el Testamentario le ofrecía de primera mano.

La portuguesa pasaba aquí periodos prolongados, y desde las balconadas medinenses ayudaba a su marido en la gobernanza de los reinos españoles. De hecho, fue entre los muros de esta singular residencia donde la monarca firmó diferentes documentos sobre las posesiones en el nuevo mundo, entre las que destaca la Real Cédula de 1532 en la que se otorgó el título de Ciudad de los Ángeles a la que hasta entonces se conocía como Puebla de los Ángeles.  

Con los siglos se sucedieron un sinfín de obras que alteraron la imagen original de la morada favorita de la consorte del rey emperador, pero la más significativa fue la que llevó a cabo el Cabildo mayor de Medina cuando Carlos II le cedió las salas que miraban hacia la plaza Mayor, pues el religioso instaló en ellas una balconada desde la que los eclesiásticos pudieran presenciar los actos públicos y que se acabó por demoler en el siglo pasado.

En la actualidad apenas queda un pequeño vestigio de lo que un día fue un palacio de tales dimensiones que daba a tres calles y a la plaza. Es en esta última donde aún se conserva la puerta de acceso y el patio de entrada, así como algunas de las estancias que ahora están destinadas a espacio museístico.

El nuevo Consistorio y la Casa de los Arcos

Originalmente establecidos frente a la iglesia de San Miguel, del otro lado del Zapardiel, el Ayuntamiento de la Villa llegó a la Plaza tras un acuerdo entre los regidores locales y el Cabildo de la Colegiata por el cual este último cedía su casa para la construcción del actual Consistorio con la condición de que se comprometieran a edificar unos arcos con terrazas sobre el comienzo de la calle Salamanca para que los clérigos pudieran presenciar los festejos taurinos desde esta altura.

Para la cimentación de la nueva casa consistorial se aprovecharon materiales de la antigua, y en ella es notable la existencia de amplios balcones corridos, en sus dos plantas, para acoger a las autoridades los días de eventos públicos. Como dato anecdótico, los de la entreplanta se conocen como gorgueras por ser el lugar que ocupaban los oficiales municipales que lucían esta prenda.

Plaza Mayor de la Hispanidad de Medina del Campo
Plaza Mayor de la Hispanidad de Medina del Campo

El Ayuntamiento también fue lugar de grandes eventos o de costumbres muy arraigadas, como los bailes de máscaras que se llevaban a cabo en el patio interior durante las celebraciones de carnaval y que se extendieron después a las calles y plazas de la localidad, llevando a cabo en ellas diferentes juegos carnavalescos.

Sobre el trato rubricado entre Cabildo y Consistorio, este último también cumplió su parte, y levantó entre sus muros y los del antiguo palacio lo que se conocen como las Casas de los Arcos; y como estaba escrito se instaló dicha tribuna, coronada por el escudo capitular del Cabildo sostenido por dos sirenas. Del remate superior destaca la escultura que se colocó varios siglos después, pues se trata de una pequeña estatua –que se ha denominado ‘La diosa del Poderío’- y cuatro jarrones –dos a cada lado de ella-. Esta reforma la costeó una vecina después de ganar un pleito al ayuntamiento, que quería desalojarla y derribar el edificio en el que residía.

La Casa del Peso

En la esquina entre la plaza de la Hispanidad y la calle Maldonado se alza el que fuera uno de los inmuebles más relevantes de la historia, ya que en su interior se instaló el ‘Peso Real’ o peso público, es decir, que aquí se garantizaban oficialmente las correctas pesadas y medidas de los productos en una era en la que aún no se había establecido el sistema métrico decimal.

Ligados a esta construcción estaban los llamados ‘rollos feriales’, pilares de granito que marcaban el espacio –entre la Rúa Nueva (actualmente calle Padilla) y la calle de la Plata (actual Bernal Díaz del Castillo)- donde los cambistas y bancos llevaban a cabo sus operaciones. Este trecho se protegía con cadenas engarzadas a dichas columnas para evitar atropellos.

Rollos Feriales en la Plaza Mayor de la Hispanidad de Medina del Campo

De la Rúa, se llevaron a la plaza Mayor dos de ellas, donde estuvieron situadas hasta su traslado definitivo al Museo de las Ferias para su conservación. Antes de esto, ubicadas frente a la Casa del Peso, conformaban un lugar de transacción, y tras ellas se colocaban los enseres de la oficina de cambios: un largo y ancho tablón, un banco de respaldar y, sobre él, una balanza de guindaleta y pesos justos, así como los correspondientes libros de cuentas. Más tarde, ambas formaron parte del monumento a la Letra de Cambio junto con las basas de sus homólogas.

Además, en estos rollos se encuentra la creencia para los medinenses de que aquí tuvo su origen la palabra ‘bancarrota’, pues uno de ellos llevaba este nombre y a él se ataba a los comerciantes que al final de las ferias no cumplían los compromisos contraídos al comienzo de estas. Una muestra más de la importancia de Medina en la historia y de los edificios y monumentos que en su zoco principal se encontraron y encuentran.

Este espacio ha sido y es uno de los centros de la vida del municipio. A lo largo de los siglos, escenario de grandes juegos de lanzas, corridas de toros, testigo de bodas y nacimientos reales, así como lugar de encuentro de jóvenes y viejos, tratantes y compradores y del movimiento general del pueblo. Elementos que se han grabado en las crónicas de la villa y en la mente de sus habitantes, pasando a ser parte del acervo y del orgullo de los medinenses, que en cuanto pueden no dudan en hacer alarde de la majestuosidad de su Plaza Mayor y de lo que su construcción supuso.

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03-10-23 - La Plaza Mayor más grande de España está en una localidad de poco más de 20.000 habitantes.

Sus sorprendentes 14.000 metros cuadrados superan con creces a la superficie de dos icónicas plazas mayores como son las de Madrid o Salamanca.

Plaza Mayor de la Hispanidad de Medina del Campo
Plaza Mayor de la Hispanidad de Medina del Campo

Más allá del archiconocido e imperturbable Castillo de la Mota, Medina del Campo conserva un hito arquitectónico único. Se trata de la Plaza Mayor de la Hispanidad, una inmensa explanada que tiene el récord de ser la plaza monumental más grande de España, un dato que se observa al llegar a este ubicación tras atravesar su urbanismo moderno y castellano. Ante los ojos se abre un espacio inmenso, exento, compuesto por dos polígonos. El primero, un clásico rectángulo que sorprende por estar prácticamente vacío, sin ni siquiera un templete o quiosco para celebrar las fiestas. Solo irrumpe un monumento, el dedicado a las ferias que aquí se realizaban y que hoy sigue justificando la ausencia de ningún elemento más.

El segundo, más anárquico, resume la historia de Medina del Campo. No en vano, aquí están representados los tres poderes que ostentaron el poder y la influencia sobre esta localidad vallisoletana: la iglesia, con la Colegiata de San Antolín; la corona, con el Palacio Real Testamentario, donde la Reina Isabel la Católico, firmó su testamento; y la política, con la actual Casa Consistorial (en la imagen).

Si se compara con otras icónicas plazas, la Plaza Mayor de la Hispanidad supera en 4.000 m2 a la Plaza Mayor de Madrid y en 7.600 m2 a la de Salamanca.

Castillo de la Mota de Medina del Campo
Castillo de la Mota de Medina del Campo

OTROS IMPRESCINDIBLES DE MEDINA DEL CAMPO

El otro gran monumento de Medina del Campo es su imponente fortaleza, conocida como el Castillo de la Mota. Este bastión, construido en el siglo XV, puede presumir de haber sido diseñada por los principales arquitectos militares de la época, un hecho que le hizo ser inexpugnable durante toda su existencia. En su interior, alberga una rica colección de arte y artefactos, además de recuerdos que atestiguan que llegó a ser sede de la Sección Femenina durante el franquismo. Además, sus robustos muros y torres ofrecen una vista panorámica de la ciudad y sus alrededores.

El Real Monasterio de San José es otro sitio fundamental de Medina del Campo. Esta joya arquitectónica, también del siglo XV, es notable por su impresionante claustro y su iglesia adornada con exquisitos detalles góticos y renacentistas. Además, cuenta con unos frescos y esculturas en su interior que combinan a la perfección con la tranquilidad de sus jardines. 

En la misma plaza reina la Basílica de San Antolín. Esta majestuosa iglesia, construida en el siglo XIV, es uno de los mejores ejemplos de arquitectura gótica en toda Castilla y León. Su fachada imponente y sus intrincados detalles interiores, como el retablo mayor y las capillas laterales, son una clara demostración de que el gótico puede ser armonioso. 

Iglesia Colegiata de San Antolín en Medina del Campo
Iglesia Colegiata de San Antolín en Medina del Campo

Pero, más allá de su espectacular interior, destaca el Balcón de la Virgen del Pópulo. Situado en la fachada principal de la iglesia, este detalle se destaca por su belleza y su significado religioso. Está construido en piedra y se extiende por el frontal de la iglesia, con una estructura en voladizo que sobresale del edificio, y está sostenido por una serie de columnas talladas con adornos intrincados, que le dan un aspecto majestuoso.

La Virgen del Pópulo, que se encuentra en el balcón, es una figura religiosa venerada en la zona. La escultura representa a la Virgen María y es considerada una figura de protección para la ciudad y sus habitantes. Se considera un símbolo de devoción y fe, y muchos creyentes acuden a la basílica para rendir homenaje a la Virgen y hacer peticiones. Durante festividades religiosas y celebraciones especiales, el balcón se adorna con flores y otros elementos decorativos, lo que realza aún más su belleza y significado.

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07-10-23 - ¿Cuántos metros cuadrados tiene la Plaza Mayor más grande de España?

Se encuentra en una villa con poco más de 20.000 habitantes

Las plazas mayores son las zonas más importantes de los pueblos y ciudades españolas. Son los lugares de encuentro de los vecinos de estas localidades. Además a su alrededor se suelen situar, por norma, los principales monumentos de los municipios, así como las sedes de los ayuntamientos y las administraciones.

Las plazas mayores en nuestro país nacieron en 1480, por una ordenanza de los Reyes Católicos, que denominaba a estos espacios como el lugar de una población con suficiente espacio abierto para celebrar el mercado y en el que debe instalarse la Casa Consistorial del Ayuntamiento.

Además, se utilizó este nombre para la “plaza de armas”, debido a la prevención de utilizarlas como principal punto de reunión en caso de un ataque, por lo que, además de los principales edificios públicos (casa consistorial e iglesia mayor) alojaban arsenales o guarniciones de armas.

El nombre oficial de muchas plazas con estas denominaciones, al igual que el del resto de la toponimia urbana, ha sufrido cambios de naturaleza política. Por ejemplo, en España ha sido corriente que se sustituyera por Plaza Real o Plaza de la Constitución alternativamente, según cambiara el gobierno durante los siglos XIX y XX, mientras en algunos países de América se les llamó Plaza de la Independencia.

Así que los 8.131 municipios que existen en España cuentan con una Plaza Mayor. Pero a pesar de lo que muchos piensan, la más grande de nuestro país no está en las principales capitales de provincia. Y es que, la Plaza Mayor más grande de España se encuentra en una villa de poco más de 20.000 habitantes, y cuenta con un total de 14.000 metros cuadrados, y está en la villa vallisoletana de Medina del Campo.

Si se compara con otras icónicas plazas, la Plaza Mayor de la Hispanidad, que es como se denomina a la de Medina del Campo, supera en 4.000 metros cuadrados a la de Madrid y en 7.600 metros cuadrados a la de Salamanca.

Fue configurada durante la Edad Media justo en un cruce de cañadas y concentra no solo parte de la historia de la villa, sino de todo el país. La plaza mayor medinense resume por sí misma buena parte de la historia de la localidad. Los edificios singulares que se alzan en uno de sus flancos muestran al visitante, en un golpe de vista, la presencia de tres instituciones: la Iglesia, el Municipio y la Monarquía, encarnados respectivamente en la Colegiata de San Antolín, el Ayuntamiento y los restos de lo que en su día fue Palacio Real.

Las antiguas denominaciones de sus aceras: el Potrillo, la Joyería, la Especiería, la Armería, la Mercería, etc. nos recuerdan, aún hoy, las actividades feriales de los mercaderes instalados en cada una de ellas. Hasta los sucesivos nombres dados a esta Plaza Mayor, primero de San Antolín y del Mercado y más cercanamente de la Constitución, de la República, de España y hoy en día de la Hispanidad, reflejan los sucesivos avatares históricos.

Este espacio se trata de uno de los principales foros mercantiles de su época, a partir de la creación de las Ferias en los primeros años del siglo XV. Varios incendios acaecidos al final de este siglo y, sobre todo, el producido durante la guerra de las Comunidades en agosto de 1520, varían su imagen, originariamente formada por viviendas de parcelación estrecha y profunda, con fachadas de dos plantas con reducido soportal de pies derechos. Con las ordenanzas dictadas tras el incendio de aquel año, empieza a advertirse una preocupación por regularizar los pórticos, aleros y alturas no sólo en la plaza sino también en las calles que a ella confluyen, en su totalidad asoportaladas.

Medina del Campo tiene el Mercado más antiguo de España. Su plaza mayor es la más grande.

Los dos siglos siguientes forman un período marcado por el ocaso de las ferias y el declive general de la villa, del que tan solo cabe reseñar, en la década central del siglo XVII, la construcción del nuevo edificio consistorial, ubicado entre la colegiata y el palacio real, acompañado de la inmediata casa de los arcos sobre la calle de Salamanca, que confieren ya a la plaza el carácter de municipal.

A partir del último tercio del siglo pasado -las consecuencias de la llegada del ferrocarril en 1860 son más que notorias-, la imagen de la Plaza Mayor, la antigua rúa y las restantes calles del centro histórico de la villa, cambia radicalmente. El Ayuntamiento acuerda que sólo se mantengan los soportales de la plaza, derribándose los de las calles confluyentes para conseguir una mayor amplitud del viario público.

Asimismo, la nueva ordenación de estos momentos contempla el aumento de la altura de los pórticos -ahora formados por columnas de hierro y gruesos pilares de piedra en las esquinas-propiciando la aparición de nuevas tipologías arquitectónicas con materiales distintos a los usados tradicionalmente, como el hierro y el ladrillo prensado que, unidas a las construcciones recientes de las décadas de los sesenta y setenta, configuran una imagen renovada.

Pero la Plaza Mayor, no es el único tesoro de Medina del Campo. También es muy recomendable de visitar por otra serie de monumentos muy emblemáticos, que han convertido al municipio vallisoletano en un referente.

- Colegiata de San Antolín: Se trata de uno de los edificios históricos más importante de la villa. Se encuentra situado en la plaza mayor de la localidad y, aunque la parte principal es característica del gótico final, la construcción es compleja, abarcando estilos desde principios del siglo XVI hasta el XVIII, e incluso modificaciones posteriores.

- Castillo de la Mota: Medina del Campo se fundó en el siglo XI en la mota donde hoy en día se encuentra el castillo. Aunque actualmente esta zona se encuentra en la periferia de la localidad, originalmente fue el centro de la villa. Gracias a la repoblación en el inicio de la Baja Edad Media y a las ferias comerciales del siglo XV y XVI, Medina se convirtió en uno de los lugares más importantes de Castilla, llegando a tener 20.000 habitantes a finales del siglo XV (la misma cifra que en la actualidad). El castillo destaca como uno de los lugares más interesantes de Medina: su construcción fue encargada a mediados del siglo XV por los reyes Juan II y Enrique IV de Castilla, y los Reyes Católicos (Isabel I de Castilla y Fernando II de Aragón) culminaron la gran obra de la barrera artillera en 1483.

La función principal del castillo desde su creación fue la defensiva, pero además de ser un lugar militarmente estratégico acogió entre sus salas las funciones de archivo (donde se guardaron parte de los documentos de la corona) y de cárcel para presos tan ilustres como Hernando Pizarro o César Borgia. Fue uno de los objetivos de las tropas imperiales de Carlos V durante la revuelta de los Comuneros en 1520.

Medina del Campo tiene el Mercado más antiguo de España. Su plaza mayor es la más grande.

La planta de la fortaleza tiene forma trapezoidal don dos fuertes murallas (la interior y la barrera o barbacana exterior). El acceso principal se efectúa a través de dos puentes (tan sólo el segundo era levadizo) por un gran arco coronado con el escudo de los Reyes Católicos de año 1483, fecha en la que se finaliza la construcción del castillo.

Después de la Guerra Civil Española, en la década de 1940, el edificio interior fue reconstruido para albergar en él la Escuela de Mandos de la Sección Femenina, un centro para realizar el servicio social femenino. Hoy en día el castillo pertenece a la Junta de Castilla y León, conviviendo los dos usos actuales: uso turístico y centro formativo para cursos y congresos.

- Palacio Real Testamentario: Es un palacio originariamente construido en el siglo XIV, aunque fue ampliado varias veces. Fue de estilo mudéjar, pero se conserva muy poco del edificio original. Fue mandado construir por los Reyes Católicos y fue testigo de muchos de los importantes acontecimientos históricos que tuvieron lugar en Medina del Campo, centro de comercio y finanzas que adquiere su máximo esplendor a finales del siglo XV. En este palacio testó y murió la reina Isabel la Católica en 1504.

Medina del Campo tiene el Mercado más antiguo de España. Su plaza mayor es la más grande.

El edificio actual es una recreación didáctica que alberga el centro de interpretación del personaje histórico de la reina Isabel la Católica. A lo largo de sus salas los visitantes descubren este importante personaje histórico y su época, prestando especial atención al testamento y codicilio de la reina y al Tercer Viaje de Cristóbal Colón.

Podio de plazas mayores más grandes de España

La primera como ha quedado claro, en cuanto a tamaño se refiere, es la Plaza Mayor de Medina del Campo. Pero en segundo y tercer lugar se sitúan:

- La Plaza Mayor de Valladolid: Es la segunda con más de 9.532 metros cuadrados. Se la conoce como Plaza Mayor desde el siglo XIV, ya que su nombre anterior era Plaza del Mercado. Los gremios que antiguamente se ubicaban en las inmediaciones de esta plaza principal, han sido sustituidos hoy en día por bares, joyerías y bancos.

Cerrada y con soportales, la plaza ha sido usada como mercado y como escenario de celebraciones populares a lo largo de la historia de Valladolid. Entre los sucesos más destacados de los que la Plaza Mayor de Valladolid fue protagonista, destacan los autos de fe de la Inquisición, retratados por Miguel Delibes en su novela "El Hereje".

Medina del Campo tiene el Mercado más antiguo de España. Su plaza mayor es la más grande.

En 1561, tras un incendio que acabó con prácticamente toda la ciudad, Felipe II se comprometió a reconstruir su ciudad natal y la dotó de la primera plaza mayor regular de España. Su estructura ha sido copiada posteriormente en otras ciudades como Madrid o Salamanca.

El edificio más importante de la Plaza Mayor es la Casa Consistorial, sede del Ayuntamiento de Valladolid. Se trata del monumento más vistoso de toda la plaza gracias a su bonita fachada barroca. Si tenéis tiempo suficiente, os recomendamos verlo de noche, su iluminación es realmente espectacular.

La estatua del Conde Ansúrez es la otra gran protagonista de la Plaza Mayor de Valladolid. En el centro de la plaza, el fundador de la ciudad aparece sosteniendo la bandera, mientras que las caras laterales del pedestal retratan escenas de la vida del conde.

- Plaza Mayor de Madrid: La tercera en cuanto a tamaño, es la de Madrid con 9.400 metros cuadrados. La Plaza Mayor empezó a cimentarse sobre el solar de la antigua Plaza del Arrabal, donde se encontraba el mercado más popular de la villa a finales del siglo XV, cuando se trasladó la corte de Felipe II a Madrid. En 1617 se encarga al arquitecto Juan Gómez de Mora establecer uniformidad a los edificios de este lugar, que durante siglos ha acogido festejos populares, corridas de toros, beatificaciones, coronaciones y también algún auto de fe.

En el siglo XV, la Plaza Mayor recibía el nombre de Plaza del Arrabal, que fue sustituido por otros nombres como: Plaza de la Constitución, Plaza Real y Plaza de la República. El nombre actual se conserva desde finales de la Guerra Civil.

En la Plaza Mayor exsisten tres lugares de especial interés:

- Estatua de Felipe III: Creada en 1616 por Juan de Bolonia y Pietro Tacca, fue un regalo del Duque de Florencia al rey español. Hasta mediados del siglo XIX estuvo en la Casa de Campo.

- Casa de la Panadería: Es el edificio más importante y fue el primero en comenzar a construirse en 1590. Inicialmente fue la tahona más importante de Madrid. La fachada está decorada por Carlos Franco.

- Arco de Cuchilleros: Este arco conforma la más conocida de las nueve puertas de acceso que tiene la Plaza Mayor. El nombre viene de la calle con la que comunica, la calle Cuchilleros.

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