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Medina
del Campo. Villa histórica, monumental,
escultórica y paisajística
Villa
de las Ferias
D. Santiago Pereda Martinez.
Semblanza para un acto de homenaje a D. Santiago Pereda Martínez
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| D. Santiago Pereda Martínez |
Director del Colegio Isabel la Católica de Medina del Campo
Hoy nos reunimos para recordar y honrar a un hombre cuya huella permanece viva en la memoria de Medina del Campo: D. Santiago Pereda Martínez, maestro, director y referente de una época en la que la educación era, más que un oficio, una vocación profunda.
Hablar de D. Santiago Pereda es hablar de un tiempo en el que el colegio no era solo un edificio, sino un espacio donde se forjaban caracteres, donde se aprendía a pensar, a esforzarse y a mirar el futuro con responsabilidad. Bajo su dirección, el Colegio Isabel la Católica se convirtió en un lugar de formación rigurosa, pero también de crecimiento personal. Allí, generaciones de jóvenes encontraron en él a un guía firme, exigente y justo.
Quienes fueron sus alumnos recuerdan su presencia serena, su manera de entrar en el aula con los libros bajo el brazo y esa autoridad natural que no necesitaba imponerse: simplemente se respetaba. Enseñaba con claridad, con precisión, con una pasión silenciosa que se transmitía sin discursos grandilocuentes. Cada clase era una invitación a superarse, a descubrir que el conocimiento no es un adorno, sino una herramienta para la vida.
Pero más allá del maestro, hoy recordamos al formador de personas. A aquel que supo ver en cada alumno un potencial distinto. A quien no regalaba nada, pero tampoco dejaba caer a quien mostraba voluntad. A quien entendía que educar es acompañar, corregir, orientar y, sobre todo, creer en el otro.
Compartió su labor con un claustro inolvidable, con nombres que también forman parte de la historia educativa de nuestra villa. Juntos construyeron un colegio que dejó una marca imborrable en la comunidad. Y aunque el Isabel la Católica ya no existe como institución, su espíritu sigue vivo en quienes pasaron por sus aulas.
Hoy, al recordar a D. Santiago Pereda Martínez, no evocamos solo a un director o a un profesor. Evocamos a un hombre que dedicó su vida a la enseñanza con una entrega que trasciende el tiempo. Un hombre que, sin buscar reconocimiento, lo encontró en el lugar más valioso: en la memoria agradecida de sus alumnos.
Porque un maestro no se mide por los años que enseña, sino por las vidas que transforma. Y D. Santiago Pereda transformó muchas.
Que este homenaje sea, entonces, un gesto de gratitud. Un reconocimiento a su labor, a su ejemplo y a su legado. Un legado que sigue vivo en cada persona que aprendió con él a pensar, a esforzarse y a ser mejor.
Gracias, D. Santiago. Por todo lo que dio, por todo lo que enseñó y por todo lo que dejó en nosotros.
Biografía narrativa ampliada de D. Santiago Pereda Martínez
El maestro que dio forma a generaciones en Medina del Campo.
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| D. Santiago Pereda Martínez |
En la historia reciente de Medina del Campo hay nombres que, sin necesidad de aparecer en placas ni en grandes titulares, han quedado grabados en la memoria colectiva. Uno de ellos es el de D. Santiago Pereda Martínez, director del Colegio Isabel la Católica y maestro de vocación absoluta. Su figura, sobria y firme, se convirtió durante décadas en un referente educativo para cientos de jóvenes que encontraron en él no solo un profesor, sino un guía en un tiempo en que la escuela era, para muchos, la puerta hacia un futuro distinto.
Los primeros pasos de un maestro
Aunque los detalles de su juventud no han quedado recogidos en documentos públicos, quienes le conocieron siempre hablaron de él como un hombre formado en la disciplina, el esfuerzo y el respeto por el conocimiento. Era de esa generación de docentes que entendían la enseñanza como un servicio, casi como una misión. No buscaban reconocimiento; buscaban transformar vidas.
Su llegada al Colegio Isabel la Católica coincidió con una época de cambios en la educación española. El país avanzaba lentamente hacia la modernización, pero el sistema educativo seguía siendo exigente, selectivo y profundamente académico. En ese contexto, Pereda encontró su lugar natural.
El Colegio Isabel la Católica: un escenario de vida.
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| Fachada Colegio Isabel Catolica, Plaza de Segovia. |
El colegio, situado en el corazón de Medina del Campo, era un centro privado que ofrecía una formación rigurosa. Allí se preparaban los alumnos para el Ingreso, el Bachillerato elemental, la Reválida de 4º y el Preuniversitario, etapas decisivas que marcaban el futuro académico de cualquier joven.
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| Alumnos Santiago Pereda |
Cuando D. Santiago Pereda asumió la dirección, el colegio ya tenía prestigio, pero sería bajo su liderazgo cuando alcanzaría su madurez. Su presencia imponía respeto, pero no miedo. Tenía esa autoridad natural que solo poseen quienes creen profundamente en lo que hacen.
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| Alumnos Colegio Isabel la Católica o de D Santiago Pereda Martínez |
Entraba en el aula con paso seguro, con los libros bajo el brazo y una mirada que lo observaba todo. No necesitaba levantar la voz para hacerse escuchar. Su forma de enseñar era directa, clara, sin adornos innecesarios. Pero detrás de esa aparente severidad había un maestro que conocía a sus alumnos, que sabía cuándo apretar y cuándo aflojar, cuándo exigir y cuándo acompañar.
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| Amigos de D. Santiago Pereda Martínez: Julio Lorenzo Portero, J. M- del Barrio, D. Santiago Pereda, Oscar de la Fuente Reguero, Ricardo Sendino, Pablo Cermeño, Lorenzo Garzón, José Antonio Velasco Martínez, Luis Miguel Díez Cifuentes, Blazquez, Paco el del Rufino, el resto se desconoce su nombre. |
El arte de enseñar
Pereda no solo impartía contenidos: formaba carácter. Enseñaba a pensar, a razonar, a no conformarse con lo superficial. Sus clases eran un ejercicio de precisión intelectual. Cada explicación tenía un propósito, cada corrección una intención formativa.
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| Amigos de D. Santiago Pereda Martínez: Julio Lorenzo Portero, J. M- del Barrio, D. Santiago Pereda, Oscar de la Fuente Reguero, Ricardo Sendino, Pablo Cermeño, Lorenzo Garzón, José Antonio Velasco Martínez, Luis Miguel Díez Cifuentes, Blazquez, Paco el del Rufino, el resto se desconoce su nombre. |
Muchos antiguos alumnos recuerdan que, gracias a él, descubrieron capacidades que no sabían que tenían. Otros reconocen que fue el primer adulto que les trató como personas capaces de enfrentarse al mundo con criterio propio.
En una época en la que el fracaso escolar podía truncar una vida, Pereda se convirtió en un faro. No regalaba aprobados, pero tampoco dejaba caer a quien mostrara voluntad. Su justicia era estricta, pero profundamente humana.
Un claustro irrepetible
El Colegio Isabel la Católica vivió, durante su dirección, una etapa dorada. Junto a él trabajaron docentes que hoy forman parte de la memoria sentimental de Medina del Campo:
Juntos construyeron un modelo educativo que combinaba rigor, cercanía y una visión muy clara del papel de la escuela en la vida de los jóvenes.
El paso del tiempo y el legado
Con los años, el sistema educativo cambió, la sociedad cambió y también lo hicieron las instituciones. El Colegio Isabel la Católica terminó cerrando sus puertas, como tantos centros privados de la época. Pero el nombre de D. Santiago Pereda Martínez no desapareció con él.
Su legado quedó en las historias que los antiguos alumnos siguen contando: la primera vez que aprobaron una reválida, la corrección que les hizo replantearse su forma de estudiar, la frase que les acompañó toda la vida, la sensación de haber tenido un maestro de verdad.
Porque un maestro no es quien enseña un temario. Un maestro es quien deja una huella. Y la huella de Pereda, en Medina del Campo, sigue viva.
Un hombre que trascendió su tiempo
Hoy, cuando se habla de él, no se mencionan fechas ni cargos. Se habla de su carácter, de su forma de enseñar, de su presencia. Se habla de cómo, sin pretenderlo, se convirtió en uno de los pilares de la educación medinense del siglo XX.
D. Santiago Pereda Martínez fue, en esencia, lo que todos querríamos haber tenido alguna vez: un maestro que creyó en sus alumnos, que defendió la importancia del conocimiento, y que dedicó su vida a formar personas.
Texto para entregar a la familia de D. Santiago Pereda Martínez
En reconocimiento a su vida dedicada a la educación
A la familia de D. Santiago Pereda Martínez:
Con estas líneas queremos expresar nuestro profundo reconocimiento y gratitud hacia la figura de un hombre que dejó una huella imborrable en la historia educativa de Medina del Campo. Para muchos, D. Santiago Pereda no fue solo un maestro ni un director: fue una referencia moral, un guía intelectual y un ejemplo de entrega silenciosa y constante.
Durante los años en que dirigió el Colegio Isabel la Católica, su labor trascendió las aulas. Enseñó con rigor, sí, pero también con una humanidad que sus alumnos nunca olvidaron. Supo transmitir la importancia del esfuerzo, del pensamiento crítico y del respeto por el conocimiento. Cada clase suya era una invitación a crecer, a descubrir capacidades propias y a mirar el futuro con responsabilidad.
Quienes tuvieron la fortuna de aprender a su lado recuerdan su presencia serena, su palabra justa y su manera de acompañar a cada estudiante según sus necesidades. No buscaba reconocimiento; buscaba formar personas. Y lo consiguió. Hoy, muchos de aquellos jóvenes que pasaron por su aula siguen evocando su figura con admiración y afecto.
El legado de D. Santiago Pereda Martínez no se mide en fechas ni en cargos, sino en vidas. En las vidas que ayudó a orientar, en los valores que sembró, en la confianza que supo despertar. Su nombre permanece vivo en la memoria de quienes fueron sus alumnos, en las conversaciones que aún hoy lo recuerdan y en el agradecimiento sincero de toda una comunidad.
Con este pequeño homenaje queremos transmitirles que su labor no se perdió con el paso del tiempo. Sigue presente, sigue inspirando y sigue siendo motivo de orgullo para Medina del Campo.
Con respeto, gratitud y admiración.
Homenaje institucional a D. Santiago Pereda Martínez
Un legado educativo para Medina del Campo
La comunidad educativa y cultural de Medina del Campo rinde hoy homenaje a D. Santiago Pereda Martínez, maestro y director del Colegio Isabel la Católica, cuya trayectoria profesional dejó una impronta profunda y duradera en la vida de nuestra villa. Su figura, recordada con respeto y afecto por generaciones de alumnos, constituye un ejemplo de dedicación, rigor y compromiso con la enseñanza.
Un referente de la educación medinense
Durante décadas, D. Santiago Pereda ejerció su labor docente con una vocación que trascendía lo estrictamente académico. Su presencia en el aula, serena y firme, transmitía la convicción de que la educación es un pilar esencial para el desarrollo personal y colectivo. Bajo su dirección, el Colegio Isabel la Católica se consolidó como un centro de referencia, caracterizado por la seriedad en el estudio, la exigencia formativa y el acompañamiento cercano a cada alumno.
Su labor se desarrolló en un tiempo en el que el esfuerzo, la constancia y la disciplina eran valores fundamentales del sistema educativo. En ese contexto, Pereda supo combinar la exigencia con la humanidad, la firmeza con la comprensión, la autoridad con el respeto. Su magisterio no se limitó a impartir conocimientos: formó personas, orientó vocaciones y abrió caminos.
Un maestro que dejó huella
Quienes fueron sus alumnos recuerdan su manera de enseñar con claridad y precisión, su capacidad para despertar el interés por el estudio y su empeño en que cada estudiante alcanzara su mejor versión. Muchos de ellos reconocen que su paso por el colegio marcó un antes y un después en sus vidas, y que las enseñanzas de D. Santiago Pereda les acompañaron mucho más allá de las aulas.
Su legado se refleja en las historias que aún hoy se comparten: la primera reválida superada, la orientación recibida en un momento decisivo, la frase que quedó grabada para siempre, la sensación de haber tenido un maestro de verdad.
Un colegio, una época, una comunidad
El Colegio Isabel la Católica, bajo su dirección, vivió una etapa de esplendor académico. Junto a un claustro de docentes recordados con cariño —entre ellos Cándida Navamuel, José Andrés Coca, Ricardo Sendino o Epímaco Cuadrado— contribuyó a construir una comunidad educativa sólida, respetada y profundamente arraigada en la vida de Medina del Campo.
Aunque el colegio ya no existe como institución, su espíritu permanece vivo en la memoria colectiva. Y en ese espíritu, la figura de D. Santiago Pereda ocupa un lugar central.
Reconocimiento y gratitud
Este homenaje quiere expresar públicamente el agradecimiento de nuestra villa a un hombre que dedicó su vida al servicio de la educación. Su trabajo, discreto y constante, contribuyó al progreso intelectual y humano de Medina del Campo. Su ejemplo continúa inspirando a quienes creen en la importancia de la enseñanza como motor de transformación social.
A su familia, trasladamos nuestro respeto y nuestra gratitud por haber compartido con la comunidad a un maestro cuya labor sigue siendo motivo de orgullo.
Un legado que perdura
La figura de D. Santiago Pereda Martínez forma parte de la historia reciente de Medina del Campo. Su nombre se recuerda con admiración, su labor se reconoce con justicia y su legado permanece vivo en cada persona que, gracias a él, aprendió a pensar, a esforzarse y a mirar el futuro con responsabilidad.
Este homenaje no es solo un acto de memoria. Es un acto de continuidad. Porque mientras sigamos recordando su ejemplo, su magisterio seguirá acompañándonos.
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